¿Quieres ponerte en forma de una vez y estar a gusto con tu cuerpo?

Si quieres mejorar tu cuerpo y sentirte más atractivo y en salud esta rutina lleva tu nombre.

Deja de sentir frustración por tu cuerpo y sácale el máximo partido a tu salud.

¿Quieres conseguir un cuerpo natural y bonito y adquirir más seguridad en ti mismo?

¿Te miras al espejo y sientes que no estás a gusto con tu cuerpo?

¿Ves cómo el tiempo pasa y tú no haces nada para cambiar tu cuerpo y esto te está empezando a afectar también psicológicamente?

¿Quieres apuntarte a un gimnasio pero no sabes qué ejercicios son más efectivos para ti o no sabes usar las máquinas y piensas que los demás se van a reír de ti?

¿Crees que tener un entrenador personal es solo para los chicos que tienen más experiencia con el entrenamiento?

¿Quieres que tus pretendientes te encuentren atractivo?

¡Enhorabuena! Has llegado al lugar indicado en el momento perfecto.

Y ahora sí que sí...
¿Quién es Fabri Orlandi?

Entrenador Personal y CrossTraining LGTBI+

  • Mi objetivo es ayudarte a entrenar y comer a través de un plan de entrenamiento y nutrición sencillo para que puedas verte y sentirte mejor, adquiriendo más seguridad en ti mismo.

Pues como bien dice el título, me llamo Fabrizio Orlandi (Fabri para todos), tengo 33 años y vivo en Madrid. 

Tengo formación específica en “Prescripción del Ejercicio Físico y Entrenamiento personal”, “Nutrición aplicada al deporte” y titulación oficial de “CrossFit” pero… ¿de verdad quieres que sigamos hablando de esto?

Mejor hablemos de dónde vengo y de qué tipo de persona está tras estas palabras.

El niño regordete y patoso.

Empecemos por el colegio. Hay distintos tipos de niños en el colegio. A los que les gusta el fútbol, aquellos a los que les gusta hacer otros deportes (baloncesto, volleyball…) y luego están los raritos esos que no les gusta ningún deporte.

En mi caso, era un niño regordete al que siempre le ha gustado hacer volteretas, caminar boca abajo, saltar o correr, aunque fuera bastante patoso.

El “mariquita” de la clase al que no le gustaba el fútbol.

No me gustaba el fútbol y nunca bajaba con mis compañeros a jugar con ellos. Así que siempre me han tachado por el “mariquita” de la clase y fui objeto de lo que hoy en día se llama bullying.

Sufría mucho por este acoso que mis compañeros me hacían, pero es que realmente no me gustaba el fútbol, por mucho que lo intentara. Así que me quedaba con mis compañeras que me parecía que se lo pasaban pipa haciendo otro tipo de actividades.

Como puedes imaginar sufrí mucho por esta situación porque los chicos de mi clase se me burlaran de mí: regordete y mariquita.

No era el chico guay que marcaba los goles, era el chico que le gustaba más pasar tiempo con las chicas hablando y mirando cómo los demás jugaban.

Pero el problema llegó con los 18 años, cuando mi identidad estaba más definida y necesitaba salir de esa situación y ver mi cuerpo mejor. A todos nos llega una etapa en la que queremos gustarnos a nosotros mismos y a los demás.

En el colegio aprendí a asumir mi rol del gordito – mariquita, pero ahora tenía una oportunidad de cambiar, empezaba una etapa universitaria y todo era posible.

A esa edad no hay ningún deporte, así que decidí darle una oportunidad y me apunté a un gimnasio.

Mi primer día en el gimnasio (fracaso).

¿Pero qué me pasó en mi primer día una vez dentro?

Realmente viví ese momento cuando vas tan perdido que no sabes hacia dónde ir.

Por un lado había un montón de máquinas de remo, elípticas, cintas, etc.

Veo que hay gente sudando a mares, parece que lleven horas sin parar y decido irme hacia otro lado del gimnasio porque no aguantaría ni tres minutos sin que me faltase el oxígeno.

Entonces decido irme hacia la zona de las máquinas de musculación. Parecían sencillas de usar hasta que me senté en la primera que vi.

Lo hago de la mejor manera que creo mientras un monitor pasa por mi lado sin decirme que lo estoy haciendo mal.

Me siento fuera de lugar y es entonces cuando me levanto para ir a la zona de pesos libres.

¿Pesos libres? ¿Cómo voy a ir yo ahí si está todo lleno de hombres que son tres veces yo? Es ahí cuando pienso “No voy a meterme ahí para que todo el mundo me mire raro”.

Finalmente y tras dar algunas vueltas sin sentido buscando mi lugar en el gimnasio, subo al vestuario, me ducho y me voy pensando en que será mejor dejarlo para otro momento.

Me pasó lo que suele pasarnos cuando empezamos algún hobby nuevo solos, si llegamos a ese lugar y no hay nadie que nos ayude y motive, nos rendimos antes de tiempo.

¿Te suena esta historia?

Cómo conseguí ponerme en forma.

Pues bien fue a los 20 años y tras dos años “tirados” a la basura de continuos intentos de ir al gimnasio por mi cuenta, me decidí a contactar a un entrenador personal.

Julio (así se llamaba el que fue mi entrenador durante los siguientes 3 años) empezó a planificarme los entrenamientos.

Me hizo ver que con ejercicios sencillos y una rutina de una hora durante 4 días a la semana junto con una alimentación correcta con alimentos de verdad, podía conseguir el cuerpo que deseaba y con el que me sentía a gusto.

Fue más fácil de lo que yo me podía imaginar.

Ahora me gusta verme al espejo.

Ahora, lejos de ser el niño regordete que era en ese entonces, tengo un cuerpo que me gusta, que disfruto. Mi cuerpo no es perfecto (no creo en la perfección) pero es un cuerpo con el que yo me siento muy a gusto y soy feliz mirándome al espejo.

Eso para mí es lo más importante. Es conseguir un cuerpo con el que sentirme y verme bien conmigo mismo y frente a los demás.

Ahora, quiero evitar que otros pasen por lo mismo que yo.

Mi objetivo es ayudar al colectivo LGTBI+ a conseguir un cuerpo con el que se sienta a gusto.

No un cuerpo de revista (ni siquiera yo lo tengo ni lo quiero), sino un cuerpo armonioso en el que te sientas bien y que te dé seguridad a la hora de relacionarte con los demás.

No busco la perfección sino la felicidad. Porque todos nos merecemos ser felices.

¿De verdad quieres saber más sobre mí?

Aparte de entrenador, estoy licenciado en filología hispánica, me encantan los idiomas y la gramática y me encanta jugar con las palabras. En mi casa tengo todas las últimas ediciones de los diccionarios de la RAE.

Soy italiano y estoy enamorado de mi ciudad, Roma y de mis amigos que he dejado allí. Llevo desde el 2008 en España, y nací en el 1986… así que haz el cálculo: ¿con qué edad me mudé a vivir a Madrid?

Tengo 4 tatuajes, 3 tienen una historia detrás y el cuarto lo hice con 16 años cuando era un niño y seguía las modas. De hecho, ¿sabes qué es? ¡Un tribal, arghhhhhh!

Me encanta leer sobre nutrición, deporte y marketing, mi nueva pasión. Devoro libros (en papel, me gusta su olor) y no veo series (táchame de raro). Las únicas series que he visto son “La casa de las Flores” y “Paquitas Salas”…dos series que diría yo muy “heterosexuales” jejejej

Soy un chico al que le chifla la tecnología, ordenadores, tablets, relojes inteligentes, smartphones.

Cada año me estoy cambiando de teléfono, ¡es un vicio!

Adoro los animales, en particular los perros. Nunca haría daño a ninguno. Me acuerdo que tuve que sacrificar un ratoncito que se quedó atrapado en la trampa para ratones de la cocina del restaurante donde trabajaba de joven y lo pasé tan mal que empecé a llorar.

Me encanta viajar. Si me escribís en los meses de octubre o noviembre, es probable que os conteste desde alguna parte del mundo.

Me encanta viajar en otoño.

Siempre me ha gustado bailar, actualmente estoy apuntado a un grupo de danza y me encanta expresarme con el cuerpo. Y he descubierto que ¡tengo ritmo y memoria para recordar los pasos!

He currado, entre otras cosas, de lo siguiente: camarero, profesor de italiano, traductor, en una gasolinera, tiendas de ropa y ahora soy entrenador personal autónomo: ahora puedo decir de ser feliz.

Soy un bromista y un dicharachero (aquí ha salido mi vena de lingüista). Para colmo hablo mucho, demasiado diría yo… ¡vamos un cóctel explosivo!